Viernes, 4 de septiembre de 2026
VINOS CAROS

​¿Saben mejor los vinos más caros? La ciencia dice que no, salvo que seas sumiller

Lo que 6.000 catas a ciegas revelan sobre el precio del vino y su percepción de calidad.

Sergi Cortés 2 de septiembre de 2026 a las 19:34
Profesional catando en el Concours Mondial de Bruxelles. | Concours Mondial de Bruxelles
Un equipo liderado por el crítico Robin Goldstein, junto a los economistas Johan Almenberg, Anna Dreber, John W. Emerson, Alexis Herschkowitsch y Jacob Katz, sometió a prueba la creencia más extendida del mundo del vino: que pagar más garantiza disfrutar más. Lo hicieron en "Do More Expensive Wines Taste Better? Evidence from a Large Sample of Blind Tastings", con más de 6.000 catas a ciegas.

Aunque el estudio ya tiene unos años, sigue siendo la valoración más rigurosa que se ha hecho sobre este tema. En este artículo vamos a esclarecer tres cosas:
  • si el precio predice realmente el disfrute cuando el catador no lo conoce
  • si los expertos perciben el vino de forma distinta al resto
  • qué implica todo esto para quien compra una botella guiándose por su precio

Por qué importa: El precio es la señal de calidad más obvia que tenemos delante en la estantería. Pero si esa señal no predice el placer real que vamos a sentir al beber la copa, gran parte del marketing del vino —y de la ansiedad del consumidor ante el lineal— se sostiene sobre una base más frágil de lo que parece.

 

Barcelona Wine Test, un concurso donde catan tanto profesionales como consumidores. Foto: Barcelona Wine Test



El contexto: La teoría clásica dice que el precio actúa como "driver" de calidad en los vinos. La pregunta que faltaba responder: ¿qué pasa cuando el catador no sabe el precio? El estudio muestra lo siguiente:

La muestra:
  • 6.175 valoraciones individuales
  • 523 vinos distintos (tintos, blancos, rosados y espumosos)
  • 506 catadores voluntarios, de 21 a 88 años
  • 17 catas a ciegas organizadas en EE. UU.
  • Rango de precios: entre 1,65 y 150 dólares por botella (precio medio de venta al público, según wine-searcher.com)
  • Escala de valoración: "Malo", "Aceptable", "Bueno", "Excelente"
  • Un 12% de los participantes tenía formación enológica (curso de sumillería u otros)

En profundidad: Al analizar la relación entre precio y valoración con dos modelos estadísticos distintos, el coeficiente del precio salió negativo y estadísticamente significativo. Es decir, cuanto más caro, ligeramente peor valorado, entre los catadores sin formación.

La excepción de los expertos: Al introducir una variable para distinguir a los catadores con formación, el patrón se invierte para ese grupo: su coeficiente de precio es positivo (o, como mínimo, no negativo). Llevado a una escala de 100 puntos (tipo Wine Spectator), un vino diez veces más caro que otro de media:

Según el modelo, ambos grupos —expertos y no expertos— coinciden en su valoración cuando el precio ronda los 25,70 dólares. Por debajo de ese precio, los expertos puntúan más bajo que el resto; por encima, más alto.

Los autores repitieron el análisis excluyendo el 10% de vinos más baratos y el 10% más caros (quedándose con un rango de 6 a 15 dólares) y el efecto se mantuvo — de hecho, se hizo más fuerte y más significativo.

Los autores sugieren que el precio no es necesariamente una buena guía para el consumidor no experto, que busca simplemente disfrutar la copa.

Conclusión: La próxima vez que dudes entre dos botellas en la estantería, el precio no es la brújula que crees que es, a menos que ya sepas mucho de vinos.

Si bebes por placer y no por oficio, confía más en tu paladar que en la etiqueta del precio. Y si quieres entrenar ese paladar, empezar por catas a ciegas con amigos —igual que hicieron los 506 voluntarios de este estudio— es un buen primer paso.
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