

Las Moradas de San Martín ha puesto en marcha “SENDA para Gredos”, una iniciativa con la que destinará 1 euro por cada botella vendida de SENDA ECO a la recuperación de los ecosistemas afectados por el incendio que este verano golpeó San Martín de Valdeiglesias y parte de la sierra de Gredos.
De esta manera, cada seis botellas vendidas supondrán una aportación de seis euros, equivalente al coste de financiar la plantación de un árbol. La bodega actualizará además diariamente en su página web la cantidad recaudada y su equivalencia en árboles financiados.
La elección de SENDA ECO no es casual. El vino procede de parcelas de garnacha situadas a casi 900 metros de altitud, sobre suelos graníticos y trabajadas mediante viticultura ecológica y prácticas biodinámicas. La campaña se articula bajo el lema “Cada botella abre un camino para recuperar la sierra de Gredos”.
Aunque las instalaciones y los viñedos de Las Moradas de San Martín no resultaron afectados directamente por las llamas, el incendio sí dañó parte del paisaje que rodea a la bodega y otros espacios naturales de la zona.

La iniciativa estará vinculada a las botellas de SENDA ECO vendidas a través de restaurantes, hostelería, tiendas, vinotecas, distribuidores y los canales propios de la bodega que participen en la campaña.
La Fundación FIRE visitará el próximo 7 de septiembre la bodega y distintos puntos afectados por el incendio para evaluar las necesidades del terreno y determinar qué actuaciones concretas deben llevarse a cabo con el dinero recaudado.
El proyecto, por tanto, no se plantea únicamente como una campaña de plantación de árboles. La restauración se definirá en función del estado real del ecosistema y podrá incluir distintas medidas destinadas a favorecer su recuperación.
Las Moradas de San Martín se encuentra en la vertiente madrileña de la sierra de Gredos, dentro de la zona ZEPA 56 de especial protección para las aves. Sus viñedos están rodeados de pinares, encinas, enebros, jaras y plantas aromáticas, y la bodega trabaja principalmente con garnacha y albillo real.
Con “SENDA para Gredos”, la bodega busca que el propio vino se convierta en una vía directa para contribuir a recuperar el paisaje del que procede.