El 18º Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas ya tiene ganadores. La cita, una de las más relevantes del calendario vinícola español, volvió a reunir a profesionales y aficionados en torno a un formato único basado en la cata consensuada en pareja.
Ganadores del 18º Premio Vila Viniteca cata por Parejas
- Primer premio (35.000 €): Álvaro Ribalta y Thomas Luke Parker
- Segundo premio (10.000 €): Antoni Carbó y Ramon Jané
- Tercer premio (5.000 €): Alberto Ruffoni y Patricio Zárate
¿Cómo funciona? Los participantes debían identificar, para cada uno de los siete vinos catados, aspectos clave como el país, la zona, la denominación de origen, las variedades, la añada, el elaborador y la marca. El formato por parejas obliga a debatir, consensuar y afinar percepciones, uno de los rasgos diferenciales del concurso.
Las cifras del evento
- Más de 6.000 copas Riedel utilizadas (3.500 durante el concurso)
- 292 botellas abiertas
- Cerca de 1.500 asistentes
- 398 kg de queso de más de 80 variedades, procedentes de 31 queserías, seleccionadas por Ardai
- Vinos de 40 bodegas participantes
El premio está impulsado por
Vila Viniteca, bajo la dirección de Quim Vila y Siscu Martí, responsables de una organización que destaca por su precisión logística y nivel técnico.
Los vinos de la Gran Final
- Schloss Gobelsburg Tradition Heritage Cuvée 10 Years
- Las Rocas de San Alejandro Garnacha Viñas Viejas 2023
- Château Lafleur 1983
- R&L Legras Cuvée Saint-Vincent 2012
- Pepe Raventós Mas del Serral 2014
- Le Gallais Wiltinger Braune Kupp Spätlese 2019
- González Byass Tío Pepe Amontillado Cuatro Palmas Saca 2017
Vinos de la fase clasificatoria
- Gramona Imperial Brut 2019
- Bimbache John Stone 2024
- Domaine des Comtes Lafon Meursault 1er Cru Les Porusots 2022
- Sine Qua Non Aperta 2018
- Celler Joan d’Anguera Vinya de la Glòria 2020
- The Sadie Family Wines Columella 2023
- Château Climens 2010
¿Por qué es importante? El Premio Vila Viniteca pone el vino en el mapa en una sesión cada día más internacional. No solo pone a prueba el conocimiento sensorial y técnico, sino que refuerza la cultura del vino desde una perspectiva pedagógica y compartida, donde el diálogo entre catadores es tan relevante como la precisión en la copa.