Miércoles, 7 de octubre de 2026
MERCATS

Trump veta las importaciones de alcohol canadiense

Desde este martes, y sin necesitar el aval del Congreso, Estados Unidos prohíbe la entrada de una gran parte de las bebidas alcohólicas procedentes de su aliado canadiense

Sergi Cortés 30 de septiembre de 2026 a las 09:55
La norma permite al presidente imponer aranceles de hasta el 50%, o directamente prohibir importaciones. | Pixabay

Durante décadas, cruzar la frontera entre Canadá y Estados Unidos para comprar una botella de whisky era de lo más cotidiano. Desde este martes, 29 de septiembre, ya no lo es. La Administración Trump ha prohibido la importación de bebidas alcohólicas canadienses, un comercio que el año pasado movió unos 800 millones de dólares, según informa la CNN.

Nunca antes Washington había utilizado un veto a las importaciones contra un país aliado. Hasta ahora, las guerras comerciales se libraban a golpe de arancel, encareciendo el producto sin llegar a cerrarle la puerta.

Una ley de la Gran Depresión


Para dar este paso, Trump ha desempolvado la Sección 338 de la Ley Arancelaria Smoot-Hawley, aprobada en 1930. Es una de las leyes comerciales más famosas y más criticadas de la historia de Estados Unidos, porque los economistas la señalan como uno de los factores que agravaron la Gran Depresión.

La norma permite al presidente imponer aranceles de hasta el 50%, o directamente prohibir importaciones, cuando considera que otro país discrimina el comercio estadounidense. No necesita el aval del Congreso. Ningún presidente la había utilizado de esta manera, por lo que los tribunales todavía no han aclarado qué debe demostrar la Casa Blanca para aplicarla.

Una represalia sobre otra represalia


El veto es el último capítulo de una escalada que comenzó hace un año y medio. En marzo de 2025, ante las amenazas arancelarias de Washington, varias provincias canadienses retiraron los vinos y licores estadounidenses de los estantes de las tiendas.

Las exportaciones de bebidas espirituosas de Estados Unidos a Canadá cayeron un 70%, según el Distilled Spirits Council (DISCUS), la patronal del sector.

Ahora Washington responde a esa respuesta. Inu Manak, investigadora del Peterson Institute for International Economics, lo resume en términos coloquiales: fueron los Estados Unidos quienes empezaron y Canadá solo respondió.

El veto no se limita al alcohol. También afecta a productos lácteos, como el suero de leche, y a las motocicletas, hasta sumar cerca de 1.000 millones de dólares en importaciones.
 

La trampa de los cuatro litros


Como suele ocurrir, la prohibición tiene una rendija. El whisky y los licores quedan exentos, también de aranceles, si viajan en envases de más de cuatro litros. En la práctica, esto significa enviar el producto a granel y embotellarlo en Estados Unidos, lo que exige disponer de los recipientes adecuados, reenvasar y asumir costes adicionales que probablemente acabarán repercutiendo en el precio que paga el consumidor.

Quien sale mejor parado es Crown Royal, el whisky canadiense más conocido en Estados Unidos, porque ya trabajaba así: envía grandes cantidades a granel y embotella allí todo lo que vende en el mercado estadounidense.

Tampoco se espera que los estadounidenses noten el veto inmediatamente. Los distribuidores han tenido tiempo de llenar los almacenes antes de su entrada en vigor.

Canadá se juega mucho más


Para Canadá, el golpe es especialmente grave. Alrededor del 93% de las bebidas espirituosas que exportó en 2025 tuvieron como destino Estados Unidos. Chris Swonger, presidente de DISCUS, prevé consecuencias devastadoras para las destilerías canadienses, aunque también lamenta que la industria estadounidense haya quedado atrapada en el conflicto y defiende competir por calidad, no con aranceles.

Trump, por su parte, se muestra convencido de que Canadá cederá dentro de tres o cuatro semanas y se ofrecerá a eliminar todos sus aranceles. El primer ministro canadiense, Mark Carney, de momento, no ha dicho nada. 

El precedente no es menor para los productores europeos, que saben muy bien lo que es quedar atrapados en medio de una disputa comercial. En 2019, en plena guerra por las ayudas a Airbus, Washington impuso un arancel del 25% a buena parte de los vinos tranquilos españoles, franceses y alemanes.

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