Agosto de 2025 será recordado como un mes negro para el vino español. La ola de incendios que asoló el noroeste peninsular este mes ha dejado tras de sí un paisaje desolador en el corazón vitivinícola de Galicia y León.
Contexto: El calor extremo, la sequía persistente y los vientos intensos han convertido el fuego en una amenaza imparable que ha devorado más de 400.000 hectáreas, afectando no solo a montes y aldeas sino también a viñas con siglos de historia.
El fuego ha calcinado cerca del 1% de la superficie total de España. En Ourense, los municipios de Oímbra, Laza o Verín registran viñedos de godello y mencía completamente abrasados. En Valdeorras, varias parcelas de cepas tricentenarias han desaparecido, mientras que bodegas como Valdesil han iniciado la vendimia entre cenizas. “
El sector está exhausto, aún intentando procesar lo ocurrido”, reconocen desde el consejo regulador.
Mapa de la NASA con los incendios activos a fecha 20 de agosto. Foto: NASA
En la comarca leonesa de Herreros de Jamuz, agricultores y brigadistas intentaron proteger viñas centenarias, aunque muchas no pudieron salvarse. El humo y las altas temperaturas se suman al daño: incluso uvas que sobrevivieron podrían quedar inservibles para elaborar vino.
En profundidad: La dimensión humana es igualmente dura. En Petín, vecinos se refugiaron en bodegas subterráneas mientras el fuego arrasaba casas y explotaciones. En O Bolo, su alcalde advierte de graves pérdidas en ganado y cultivos, en un territorio cuya economía depende en gran parte de la viticultura.
La incertidumbre domina ahora en Valdeorras, Monterrei y Ribeira Sacra, donde técnicos evalúan si es necesario replantar viñas dañadas, podar las afectadas o esperar años para recuperar la producción. El sector coincide en una exigencia: replantear la gestión forestal y articular apoyos públicos que permitan salvar un patrimonio vitícola que ha tardado siglos en construirse y que ha ardido en cuestión de días.
Algunos datos clave sobre los incendios en España en 2025
- Superficie total calcinada: España ha sufrido cerca de 400.000 hectáreas quemadas en lo que va de año. Esto convierte a 2025 en el año más devastador del siglo XXI en términos de superficie arrasada.
- Concentración de los incendios en agosto: Más de 350.000 hectáreas han ardido solo durante el mes de agosto.
- Regiones más afectadas y incendios destacados: Galicia, Castilla y León, Extremadura y Asturias concentran los incendios más graves, siendo Larouco (Ourense) uno de los más destructivos, con más de 45.000 hectáreas afectadas.
- Incendio histórico en Zamora-León: El incendio de Molezuelas de la Carballeda se ha convertido en uno de los más devastadores de la historia reciente, con más de 37.000 hectáreas arrasadas.
- Evacuaciones y víctimas: Más de 33.700 personas han sido desalojadas como consecuencia directa de los incendios.
- Se registran al menos 4 fallecidos.
- Emisiones sin precedentes: En solo 10 días, los incendios han generado aproximadamente 5,5 megatoneladas de CO₂, muy por encima de la media anual de las últimas dos décadas (~1,5 Mt).
- Incendios activos de alto riesgo: Permanecen activos más de 20 incendios clasificados con nivel de peligrosidad 2, principalmente en Galicia, Castilla y León y Extremadura.
¿Y a partir de ahora qué?
- El presidente de Castilla y León ha aprobado un paquete de ayudas por valor de 114 millones de euros, con subvenciones inmediatas de 500 € por familia evacuada y 5.500 € para autónomos o empresas afectadas.
- También se contemplan ayudas de hasta 185.000 € para reconstrucción de viviendas, infraestructuras y explotaciones rurales. Se ha solicitado la declaración de zona catastrófica para complementar estas medidas con fondos estatales.
Para acabar: Expertos coinciden en que ya no basta con aumentar los medios de extinción. Se reclama una política forestal preventiva, con gestión inteligente del territorio, limpieza de montes, creación de cortafuegos y planificación urbana responsable.
La regeneración del paisaje devastado puede extenderse durante décadas. Estudios indican que, incluso 26 años después, solo alrededor del 40 % del terreno recupera su cobertura arbórea original, y muchas veces con una biodiversidad alterada.