Las instituciones más poderosas del planeta no beben cualquier cosa. Y lo que beben dice mucho de geopolítica, orgullo nacional y, en un caso, de una sola bodega riojana con el monopolio más exclusivo del mundo del vino.
El Vaticano solo bebe un vino español (y no se puede comprar)
El dato: desde 2001,
Bodegas Heras Cordón (Fuenmayor, La Rioja) es la única bodega española con el certificado oficial de proveedor de la Santa Sede.
- El privilegio lo concedió Juan Pablo II y lo han renovado Benedicto XVI, Francisco I y el actual papa León XIV.
- Solo 2.000 botellas al año viajan a Roma. Venta al público, prohibida.
- El último dato conocido (2017) apunta a un crianza elaborado con tempranillo, graciano y mazuelo.
- Las botellas llevan el escudo del Vaticano y el nombre del pontífice reinante.
Por qué importa: es probablemente el contrato de suministro más exclusivo —y menos rentable en volumen— del sector vitivinícola español. Pura marca, cero negocio.
La Casa Blanca decretó «solo vino americano» en 1968
El dato: desde que Lyndon B. Johnson impuso su política doméstica, Nixon fue el último presidente en servir vino europeo en una cena de Estado. Desde 1974, con Gerald Ford, todo pasó a ser 100% estadounidense.
- Domina California (Napa, Sonoma), pero el sumiller de la Casa Blanca ha servido vino de hasta 20 estados distintos, de Idaho a Massachusetts.
- Excepción histórica: Thomas Jefferson, el presidente más «afrancesado» en materia de vino, llegó a tener 20.000 botellas europeas en su bodega.
- Nixon eligió personalmente un espumoso de Schramsberg (California) para brindar con China en 1972, la primera vez que un espumoso americano rivalizaba simbólicamente con el champán francés.
Por qué importa: es política de Estado convertida en escaparate comercial. Cada cena presidencial es, de facto, una campaña de promoción de la industria vinícola de EE. UU.
La bodega secreta del Gobierno británico (y España, la gran ausente)
El dato: el Reino Unido tiene una bodega oficial desde 1908, hoy con unas
32.000-39.000 botellas en el sótano de Lancaster House.
- Manda el Burdeos: hay reservas históricas de Château Lafite, Cheval Blanc, Mouton Rothschild y botellas de Latour de 1955 y 1961.
- La gran tendencia de la última década es el vino inglés y galés, que llegó a suponer el 44% de lo servido en 2016. En 2021-22, el 100% de las compras nuevas fueron vino inglés o galés.
- Detalle diplomático: con delegaciones chinas se sirven cosechas del 88, porque el 8 es número de la suerte.
- Última cifra pública: 2.813 botellas usadas en el ejercicio 2023-24.
Por qué importa: a diferencia del Vaticano o la Casa Blanca, aquí todo es transparente —el Reino Unido publica informes bianuales oficiales— y en ninguno aparece el vino español como protagonista. El podio es Burdeos y producción doméstica inglesa.