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El vino sigue siendo uno de los productos más codiciados por los ladrones en España. Aunque el aceite de oliva tomó el liderazgo tras su fuerte subida de precios, vinos y licores continúan entre las categorías más hurtadas en supermercados y comercios especializados.
Contexto: Los comercios españoles perdieron 2.817 millones de euros en 2024 por la llamada “pérdida desconocida”, que engloba hurtos, errores administrativos y fraude de proveedores. La cifra representa el 1,1% de la facturación total del sector y supone un aumento del 52% respecto al año anterior, según el Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial elaborado por NIQ, Checkpoint Systems y AECOC.
Qué sabemos:
En detalle: El aceite de oliva lidera actualmente el ranking de productos más robados en España, seguido por conservas premium, ibéricos, quesos y vinos y licores. Según el estudio de STC The Source Tagging Company, vinos y licores continúan ocupando posiciones muy altas en prácticamente todas las comunidades autónomas.
En profundidad: Los patrones cambian según el país. En Bélgica y Finlandia, la cerveza destaca como uno de los productos más robados, algo poco habitual frente al dominio del vino y las bebidas espirituosas en el resto de Europa. En Alemania llaman la atención los hurtos de productos de panadería y bollería, mientras que en Reino Unido las chocolatinas y dulces están entre los artículos más sustraídos.También aparecen similitudes llamativas: en Francia y Países Bajos el café encabeza el ranking de hurtos y, en ambos mercados, la carne se sitúa también entre los productos más robados.
El motivo: Los expertos apuntan a una combinación clara: productos fáciles de revender, de tamaño reducido y con alto valor económico. El vino premium y determinados destilados encajan perfectamente en ese perfil.

Qué dicen: “Los productos más hurtados no son de primera necesidad, sino productos de precio elevado”, explica Salvador Cañones, socio director de STC. El informe señala que desaparecen más ibéricos, whisky o vino que arroz o pasta barata.
Dónde se roba más: Uno de los grandes focos actuales son las cajas de autopago. Los últimos estudios apuntan a que las zonas self-checkout concentran buena parte de las pérdidas por escaneos incorrectos, falta de supervisión o tolerancias en las básculas.
A esto se suman pasillos con puntos ciegos y cajas tradicionales cerradas utilizadas como vías rápidas de salida. El auge del autoservicio plantea así un nuevo reto para el retail: ganar eficiencia sin disparar las mermas.
Por qué es importante: El aumento del hurto está obligando a supermercados y tiendas especializadas a reforzar medidas de seguridad. El 96% de los establecimientos ya utiliza antenas antihurto y el 83% cuenta con vigilancia física. Además, proliferan sistemas como cajas de policarbonato, collarines de seguridad para botellas y tecnología RFID.
La otra cara: El problema ya no afecta solo a grandes superficies. El incremento de la agresividad preocupa especialmente al sector: un 74% de los comercios asegura que la violencia verbal o física durante los hurtos ha aumentado en los últimos años.
Con cifras:
Para acabar: El hurto en retail ya no es solo un problema de seguridad. También es una cuestión económica que acaba impactando en los precios, en la operativa de las tiendas y en la experiencia de compra del consumidor.