Contexto: Ocho años después de la alianza 50/50 firmada en 2018, Henkell ha adquirido el 50% restante de Freixenet a la familia Ferrer (≈42,5%) y a José Luis Bonet (≈7,5%). Desde el 2 de marzo de 2026, Henkell Freixenet es propietario único del grupo, aunque el importe de la operación no ha trascendido.
En junio del año pasado, Freixenet llevó a cabo un ERE para reducir su plantilla con 154 despidos, 99 de ellos en Freixenet SA y otros 55 en Segura Viudas SAU.
Con cifras
- 2018: Henkell adquiere 50,6% y luego se ajusta al 50%
- 2024: Ingresos del grupo Henkell Freixenet: 1.248 millones €
- 2024: ERE en Freixenet: 154 despidos
- 2026: Henkell alcanza el 100%
Henkell Freixenet es hoy el mayor productor mundial de vinos espumosos, con cartera en Sekt, Cava, Prosecco, Champagne y Crémant.
Por qué es importante? Es importante porque Freixenet, icono mundial del cava, pasa a estar controlada al 100% por un grupo multinacional, lo que unifica la estrategia y refuerza la concentración global del negocio del espumoso. Simboliza el cierre de una etapa familiar histórica y confirma que las grandes marcas del vino español operan ya bajo lógica corporativa internacional, con el centro de decisión fuera de España. Freixenet seguirá arraigada en el Penedès, pero la toma de decisiones ya no será compartida.
Andreas Brokemper, CEO de Henkell Freixenet y Pedro Ferrer, Presidente de Honor de Freixenet S.A. Foto: Miquel Monfort.
Qué dicen las partes?
- Andreas Brokemper, consejero delegado de Henkell Freixenet, habla de “responsabilidad total” y de llevar la marca a más mercados como Asia y Sudamérica.
- Pedro Ferrer insiste en que “Freixenet queda en buenas manos” y anuncia reinversión en Ferrer Wines.
- José Luis Bonet subraya que la operación permitirá acelerar la expansión internacional.
A partir de ahora qué? La familia Ferrer no sale del vino. Reforzará Ferrer Wines, grupo con bodegas como
Vionta, Orube, Cavas Hill, Can Sala, Valdubón o Solar Viejo. Freixenet seguirá produciendo en el Penedès y manteniendo su arraigo territorial, pero su centro de gravedad empresarial es ahora inequívocamente internacional. El símbolo permanece; la propiedad cambia. Y en un sector donde marca y distribución lo son todo, el control absoluto del accionista define el rumbo a largo plazo.