Bodegas Roda da un paso poco habitual en el panorama español: lanzar un rosado concebido desde el origen como vino de guarda, con crianza prolongada en madera y una producción deliberadamente limitada. No es un ejercicio de estilo, sino una declaración de intenciones.
Qué sabemos
- Primer rosado de la bodega, etiquetado como Reserva.
- Añada 2023, con solo 2.000 botellas.
- Elaborado con garnacha y tempranillo.
- Crianza de 15 meses en barrica de roble francés de segundo uso, sobre lías finas.
- Nace para evolucionar durante décadas en botella.
- PVP: 30 €.
El origen: Perdigón es uno de los viñedos históricos del proyecto RODA. Plantado en 1993, se sitúa junto al río Ebro, en una suave loma a la entrada del meandro de Tondón.
Un enclave singular donde confluyen influencias continental, atlántica y mediterránea, con suelos de arenas y margas calizas que aportan frescura, profundidad y una marcada identidad mineral.
En profundidad: Se construye desde la delicadeza del mosto de lágrima, pero busca complejidad y estructura a través del tiempo y la crianza.
La madera no marca, acompaña. El reposo prolongado afina el vino hasta alcanzar una combinación poco frecuente en rosados: volumen, frescura y capacidad de envejecimiento.
Perfil sensorial
- Color: rosa salmón brillante.
- Nariz: fruta de hueso fresca (albaricoque, cereza, melocotón), flores silvestres, hinojo y un fondo mineral calizo.
- Boca: amplia y envolvente, con sensación de grasa bien integrada, frescura cítrica (pomelo), recuerdo floral y final largo.
- Un rosado claramente gastronómico, más cercano al universo de los grandes vinos tranquilos que al del rosado estacional.
Por qué es importante?
- Rompe con la idea de que el rosado es un vino de consumo rápido.
- Se alinea con la alta gastronomía y la guarda a largo plazo.
- Refuerza una tendencia incipiente: rosados estructurales y longevos, aún muy poco explorada en España.