


Enmarcada por los paisajes de la comarca tarraconense de Marçà, en pleno Montsant, Dosterras, ha sabido posicionarse como una bodega boutique que rinde culto al origen; destacando tanto por la calidad de sus vinos como por la personalidad de su fundador, el mexicano Fernando Grajales.
El nacimiento de esta bodega está profundamente ligado a la historia personal de su fundador, Fernando Grajales, empresario de origen mexicano, y a la figura de su abuelo materno nacido en Burgos y emigrado a Mexico, Francisco Ibarra la gran brújula emocional del proyecto.
Con solo 26 años, Fernando Grajales vio la oportunidad de producir vinos finos en un lugar que le conquistó tras visitar varias regiones en España e Italia. Allí adquirió viñedos antiguos y en 2013 comenzó su sueño y el de su familia al descubrir la belleza y el potencial de la región de Montsant.
Junto a la talentosa enóloga Noemí Javierre, formó un equipo joven y ambicioso unido por la misma pasión y filosofía de elaboración, la viticultura consciente. La construcción de una nueva bodega en 2019 supuso un hito significativo para el equipo y llevó el proyecto a una nueva dimensión, al dotarles finalmente de un espacio definitivo.
En palabras de Fernando “un mundo nuevo hecho de mundos antiguos” la aventura ha comenzado.
Fernando Grajales lidera el proyecto Dosterras en el Montsant. Foto: Dosterras
Con Fernando todo es singular, su personalidad arrolladora, su sentido del humor y su vitalidad te atrapan desde el primer momento. Un anfitrión hospitalario y cercano, va de frente, sin tapujos. Las visitas a bodega nunca son iguales y no siguen un patrón establecido. Son los detalles personales los que te conectan. Y es que el factor humano es determinante en el vino y su producción, física y mentalmente.
Hablando y abriendo botellas durante horas… Fernando desgrana las peripecias vitales ocurridas durante meses hasta llegar por fin a esta masía, un lugar que ahora siente como su casa. La historia familiar es de documental, sus palabras son verdaderas y su emoción real, de corazón. Reímos, nos emocionamos y coincidimos en el gusto musical. Es bello percibir lo cerca que puedes encontrarte de alguien que viene de tan lejos.
Vinos de alta precisión que respetan la identidad del suelo. Trabajando parcelas por separado y un amplio horizonte varietal para conseguir una refinación de la propuesta líquida.
Vermell -rojo en catalán- es el buque insignia y el vino que mejor resume la diversidad del Montsant.
Mosaico de suelos y blend de variedades entre Garnacha y Cariñena, su fluidez es muy buena, elegancia sobre potencia. Crianza larga en barrica usada que prioriza fruta sobre madera, franqueza para beber y repetir. Tiene un precio de 14,90 euros.

Mi absoluto favorito, con un blend de flipar a base de Garnacha blanca y dos variedades originarias del valle del Ródano, roussanne y marsanne. 24 meses de barrica para guarda y evocación gastronómica de nivel. Rompe expectativas con un perfil alemán impresionante. Su precio, 35 euros.
Para redondear la experiencia, la bodega cuenta con una magnífica masía del siglo XIX restaurada con un gusto exquisito, convertida en un exclusivo hotel rural de tan solo 6 habitaciones.
Este refugio de paz combina los muros de piedra tradicional y el encanto rústico con el confort contemporáneo y amenities de alta gama. Cada una de sus estancias ofrece vistas directas a los viñedos que cambian de color según la estación.

Un espacio íntimo pensado para desconectar, relajarse junto a su piscina exterior rodeada de naturaleza y vivir el enoturismo real. Para rematar un Wine Garden que puede acoger todo tipo de eventos y el espacio Fusta & Foc, equipado con barra y zona de grill y barbacoa para asados argentinos. Una propuesta envidiable.
Dosterras materializa un legado familiar trasatlántico, una visión contemporánea de la enología, es uno de los nombres que mejor resumen la evolución reciente de Montsant. Vinos de perfil atlántico en pleno mediterráneo catalán.