La sostenibilidad en el vino ya no es discurso. Es dato auditado, inversión y financiación vinculada a objetivos.
González Byass acaba de publicar su Memoria 2024-2025 con avances medibles en carbono, agua, energía y gobernanza.
Contexto: El informe recoge el ejercicio comprendido entre septiembre de 2024 y agosto de 2025 y se enmarca en su programa estratégico People+Planet. En un entorno de mayor exigencia regulatoria y presión por parte de mercados internacionales y distribución, la compañía sitúa la sostenibilidad como eje estructural del negocio.
Con cifras: En gobernanza, se han invertido más de dos millones de euros en sostenibilidad ambiental y se mantienen certificaciones como IFS Food e ISO 9001. Destaca además la firma del primer acuerdo de financiación sostenible del sector vitivinícola en España, vinculado a la expansión internacional de sus marcas.
- En el plano ambiental, el grupo ha reducido un 22% su huella de carbono en alcances 1 y 2 respecto al ejercicio anterior. El 64% de su viñedo ya cuenta con certificación sostenible y el 55% de la energía consumida procede de fuentes renovables, de la cual un 16% es autogenerada. Además, ha logrado disminuir un 25% el consumo de agua. Cinco de sus bodegas cuentan con el sello Sustainable Wineries for Climate Protection (SWfCP), consolidando su posicionamiento dentro de los estándares sectoriales más exigentes.
- En el ámbito social, la compañía incrementó un 31% las horas de formación, alcanzando un total de 19.887 horas, y destinó más de 129.000 euros a iniciativas de acción social, incluyendo proyectos solidarios vinculados al territorio y campañas de apoyo tras la Dana.
Por qué es importante? La compañía ha participado en 22 proyectos de I+D+i, de los cuales el 75% están relacionados directamente con sostenibilidad. Paralelamente, avanza en biodiversidad a través del proyecto VIDas e impulsa la recuperación de viñedos históricos como La Verdea en Asturias y Baldovar 923 en Valencia.
En profundidad: La hoja de ruta es ambiciosa: reducir un 55% las emisiones de CO₂ respecto a 2019, implantar proyectos de biodiversidad en el 100% de sus viñedos, optimizar la gestión hídrica y mantener un 99% de valorización de residuos. Todo ello acompañado de un refuerzo del impacto positivo en las comunidades donde opera.
Para acabar: El mensaje para el sector es claro. La sostenibilidad deja de ser una narrativa reputacional para convertirse en ventaja competitiva: acceso a financiación, eficiencia energética, reducción de riesgos y posicionamiento internacional. En un grupo con casi dos siglos de historia y presencia en más de 100 países, la variable ESG ya no es complementaria. Es parte del modelo.