

El presidente del Grupo Barón de Ley ha fallecido en Madrid a los 81 años, dejando tras de sí una de las trayectorias empresariales más influyentes del vino español reciente.
Su figura se entiende en dos movimientos clave: primero, la recuperación de El Coto de Rioja a finales de los 70; después, la construcción de Barón de Ley como proyecto propio, hasta convertirlo en uno de los grupos bodegueros de referencia.
Más allá de las marcas, su aportación fue de modelo: gestión rigurosa, visión a largo plazo y apuesta por estructura empresarial en un sector poco dado a ello. Bajo su liderazgo, el grupo creció, se diversificó y llegó a cotizar en bolsa durante más de dos décadas, antes de volver a un esquema familiar.
Se mantuvo activo hasta el final, participando en las decisiones estratégicas. El grupo seguirá ahora con la hoja de ruta marcada.
Descanse en paz.